DIRECTORIO FRANCISCANO
ENCICLOPEDIA FRANCISCANA

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PALMA, Bernabé de (1469-1532). Hermano profeso franciscano, místico y escritor. En Palma del Río (Córdoba), año 1469, nació Bernabé, de origen siciliano y hortelano de oficio. Falta una vida crítica. Según los datos del cronista Andrés de Guadalupe, a los 22 años recibió el hábito como religioso lego franciscano en la provincia de los Ángeles. Había vivido como ermitaño en Sierra Morena algunos años gozando de fama popular por su profunda vida interior tachonada de milagros, éxtasis, raptos. Ya fraile, en Belalcázar hubieron de amonestarle los superiores para que evitase aquellos fenómenos durante la elevación en la misa. El mismo cronista refiere que siendo portero en el convento de Belén (Palma del Río) se multiplicaban milagrosamente las limosnas que pasaban por su mano. Murió en su pueblo natal el 14 de octubre de 1532, con fama de santidad. Es un místico experimental, que habla de sus propias vivencias. Se le atribuyen varios escritos, pero, en cualquier caso, el que le dio fama en la literatura mística fue Via spiritus o de la perfección espiritual del alma, obra póstuma, que siendo de persona iletrada fue bien acogida por el público, alcanzando siete ediciones en veinte años, hasta que, en 1559, fue puesto en el Indice de libros prohibidos.

Fray Bernabé de Palma es, al parecer, el escritor que más de antiguo vivió la vía mística del recogimiento. Su influencia fue grande en Sevilla, en el centro de España, en Valencia (en el «cenáculo recoleto de Gandía», de los jesuitas) y Barcelona. Via spiritus se divide en cinco partes. Dedica la primera a los ejercicios preparatorios de la mortificación, especialmente a la oración mental y a la diferencia entre la vida activa y la contemplativa. En la segunda trata de lo puro corpóreo. En la tercera, de lo corpóreo y espiritual, sobre todo de la aniquilación o conocimiento de nuestra propia nada. La cuarta versa sobre lo puro espiritual o facultades del alma, en la cual describe el ejercicio de la aniquilación, que ha de ser siempre el primero. Consagra la quinta parte a lo sobrenatural, en lo cual «ninguna cosa obra el alma, mas de recibir lo que le es dado». El alma en este estado debe saber no obrar, «quedarse quieta y sosegada, a manera de uno que oye y escucha, pero no pregunta nada, ni hace demostración alguna de que entiende lo que se dice». «Eugenio Asensio recarga el aspecto iluminista de Palma. Por mi parte -dice Melquíades Andrés-, yo lo llamaría "espiritual" entusiasta, proselitista, exagerado, de estilo literariamente duro y difícil de entender a los no iniciados en la vía del recogimiento. Es uno de nuestros grandes pioneros místicos». Para Teodoro H. Martín: «Bernabé de Palma, Bernardino de Laredo y Francisco de Osuna, los tres, franciscanos y andaluces, con Enrique Herp, franciscano de Flandes, forman el pórtico de la teología y literatura mística española». Santa Teresa y otros grandes místicos se sirvieron del Via Spiritus.


PALOU, Francisco (1723-1790). Franciscano, biógrafo fundamental del beato Junípero Serra y escritor cuidadoso de las curiosidades de California, donde fue a la vez intrépido misionero. Francisco Palou nació en Palma de Mallorca el 21 de enero de 1723. Profesó en el convento de San Francisco de la misma ciudad, y siendo un joven sacerdote sintió la vocación americanista, al mismo tiempo que fray Junípero. En 1749 embarcaron los dos rumbo a Nueva España. Desde 1750 trabajaron juntos entre los indios pames en Sierra Gorda, hoy estado de Querétaro. Aprendieron el idioma y llevaron a cabo una intensa labor evangelizadora y de promoción humana. En 1759 recibieron el encargo de ir juntos a la difícil misión de San Saba, en Texas. Antes de emprender la marcha, las autoridades virreinales desistieron de la empresa, pues aquellos apaches acababan de matar a un misionero. Palou fue nombrado entonces presidente de Sierra Gorda, donde estuvo varios años, y que le sirvió de punto de partida para numerosas intervenciones misioneras en Puebla, Valladolid (Morelia) y Oaxaca.

Fray Junípero había sido enviado al Colegio de San Fernando, de México. En 1767 encargó la Corona a los franciscanos que se hicieran cargo de las misiones que los jesuitas habían atendido en California, por haber sido suprimida la Compañía. Fray Francisco Palou formó parte del grupo enviado bajo la presidencia de fray Junípero. En 1768 es asignado al puesto misionero de San Francisco Javier y al año siguiente nombrado presidente de la Baja California. En 1773 dejaron los franciscanos las misiones de la península para centrar su actividad en la Alta California, donde fray Junípero había descubierto un intensísimo campo apostólico. El padre Palou volvió de nuevo al lado del padre Serra y fue su más eficiente colaborador y fraternal ayuda ante las dificultades que presentaron gobernadores como Neve y Fagés. En 1776 tuvo la gloria de ser el fundador de San Francisco, la misión más querida de Palou.

Muerto fray Junípero en 1784, ante las noticias de la posible expulsión de los misioneros, fray Francisco se desplazó hasta México para defender la acción franciscana ante el visitador José de Gálvez. Palou había trabajado en California desde 1773 hasta 1785. En esta ocasión fue elegido superior del Colegio de Misiones de San Fernando, de la ciudad de México. Aprovechó la circunstancia para organizar el material recogido durante años y escribió su voluminosa obra Noticias de la Antigua y Nueva California. Y como acto de justicia, remató su obra de escritor con la biografía de fray Junípero: Relación histórica y apostólicas tareas del V. P. Fr. Junípero Serra, cuyos pasos había seguido tan de cerca. Murió santamente en el Colegio de Misiones de Querétaro, al que había ido de visitador, el 6 de abril de 1790.- [L. Galmés, BAC maior 37].


PAMPLONA, Francisco de (1597-1651). Hermano profeso capuchino, primero aventurero y luego misionero. Muestra de cómo un talante aventurero y luchador, puesto al servicio del ideal misionero, puede dar excelentes resultados. Tiburcio Redín y Cruzat, barón de Bigüeda, que tal era nuestro Francisco de seglar, nació en Pamplona, en agosto de 1597. Fue el menor de cuatro hermanos, que ocuparon elevados puestos en la sociedad de su tiempo. Tiburcio, con decidida inclinación a las armas, abrazó la carrera militar a los catorce años y marchó a Italia. A los veinticuatro era ya capitán. Sirvió en la Armada de Indias, llegando a ser general de galeones. Sus aventuras (no siempre encomiables) y hechos de armas (de bravura incontrolada) le granjearon aduladores por una parte y enemigos por otra. Una pedrada en la sien, durante una reyerta en calles madrileñas, le puso a las puertas de la muerte. Oró a la Virgen y la enfermedad fue vencida. Con la curación triunfó la gracia y el que se había lucido haciendo filigranas con la espada iba a hacer maravillas como organizador y conductor de misioneros.

A los cuarenta años vistió el hábito de la Orden capuchina y adoptó el nombre de Francisco de Pamplona. Embebido en humildad franciscana quiso ser de los más humildes y se quedó en hermano lego. Después de hacer el noviciado en Tarazona, profesó en 1638, siendo destinado a Tudela primero y después a Zaragoza. En 1642 se enteró de que a unos capuchinos italianos, que iban de misioneros al Congo, se les había negado el paso en Lisboa. Fray Francisco, fiado en su amistad personal con Felipe IV, se comprometió a conseguir la autorización necesaria si se le incluía en la lista. La estratagema dio buen resultado. El grupo misionero, en compañía de fray Francisco, recalaba en la desembocadura del Congo en junio de 1645. La misión congoleña dio un buen resultado y pronto necesitaron refuerzos. Fray Francisco fue enviado a España para hacer las gestiones oportunas. Después de un accidentado viaje, que le llevó a Roma a través de Inglaterra y Francia, pudo comprobar que la misión del Congo había suscitado muchas vocaciones misioneras entre los capuchinos.

La Congregación de Propaganda Fide preparaba nuevas fundaciones misioneras para su Orden y aprovechó la influencia de fray Francisco ante el rey de España para enviar la primera expedición de capuchinos a América. En octubre de 1647 embarcaba con ellos rumbo a Darién. Dos años después volvía a Europa para reclutar más misioneros. En Roma formalizó la fundación de una misión en la isla de Granada, región por la que sentía especial predilección, pues allí le habían ayudado durante su carrera militar, pero estaba ocupada por los franceses. Pasaron a Cumaná, y en el valle venezolano del Píritu estableció una misión que dio excelente resultado. Ante la falta de misioneros decidieron enviar de nuevo a fray Francisco a Europa en búsqueda de religiosos. Pero el santo varón había dado su medida y murió santamente en el puerto de La Guaira (Venezuela) el año 1651. [L. Galmés, BAC maior 37].


PANES, Antonio (1621-1676). Franciscano, escritor místico. El P. Antonio Panes fue un religioso de extraordinaria cultura y virtud, que ilustró la piedad cristiana de mediados del siglo XVII. Nació en Granada el año 1621. Bien joven ingresó en el convento de los franciscanos descalzos de San Juan de la Ribera, de Valencia. Cursó los estudios eclesiásticos en las universidades de Salamanca y Alcalá, donde se forjó en la fragua de los grandes místicos: san Buenaventura, Hugo y Ricardo de San Víctor, Herp y Taulero, entre otros. Fue discípulo de Antonio Sobrino, cuya doctrina defendió contra sus impugnadores. Hacia el año 1640, en el convento de Priego, donde se encontraba de morador, compuso y colocó al pie de la imagen de la Inmaculada la célebre y popular décima: «Bendita sea tu pureza». Probablemente también compuso por entonces su otra conocida décima: «Quisiera Virgen María».

Para el P. Antonio Panes la mística se alcanza, no con la presunción aguda del entendimiento escolástico, sino con la simplicidad y humildad, y el afecto piadoso.

Escribió dos obras místicas en las que nos trasmite, a la vez que las enseñanzas de los grandes maestros del espíritu, sus propias experiencias. La primera obra, escrita en prosa, se titula Escala espiritual, «por cuanto en ella... se dispone la subida del alma a la cumbre de la divina unión». La segunda, que se titula Estímulo de Amor Divino, está en verso y, además de otras composiciones poéticas, contiene setenta y tres octavas reales que ilustran las tres vías -purgativa, iluminativa y unitiva- que llevan a la unión con Dios. Estas dos obras fueron impresas el año 1643, en Valencia, por Jerónimo Conejos en un solo volumen de 350 páginas con el título de Escala Mística y Estímulo de Amor Divino. En 1995 ha sido reeditada por la Universidad Pontificia de Salamanca, con introducción de Francisco Pons Fuster.

Además de escritor místico, el P. Panes fue historiador de su provincia religiosa y, como cronólogo de la misma, escribió la Crónica de la Provincia de San Juan Bautista de Religiosos Menores Descalzos, que fue impresa en dos tomos en Valencia por Jerónimo Vilagrasa (1665-1666). También escribió una Vida del Beato Pascual Bailón, impresa en Valencia por Bernardo Noguer (1655).

Los últimos años de su vida transcurrieron en el convento de Monte-Sión de Torrent (Valencia) donde falleció en olor de santidad el 17 de febrero de 1676. [Cf. Conrado Ángel y A. Llin].


PARRAS, Pedro José (1728-1784). Franciscano de la provincia de Aragón, misionero y escritor, cursó sus estudios sacerdotales en el convento de San Francisco de Zaragoza. Se encontraba en La Almunia de Doña Godina (Zaragoza) cuando el 2 de agosto de 1748 recibió la invitación para formar parte de una expedición misionera para el Río de la Plata. Superadas las dudas iniciales, aceptó, y el día 5 de diciembre de 1748 se hallaba ya en Cádiz, donde se embarcó en febrero de 1749 en compañía de otros seis franciscanos. Después de veinte años de misionero en América regresó a España definitivamente. En 1768 fue vocal del capítulo general de la Orden celebrado en Valencia; durante algún tiempo, secretario del comisario general de Indias en Madrid y, finalmente, guardián del convento de Zaragoza. Murió en 1784. Suyas son estas obras: 1) Diario y derrotero de sus viajes, 1749-1753: España, Río de la Plata, Paraguay (Buenos Aires, 1943); 2) Gobierno de los regulares de la América ajustado religiosamente a la voluntad del rey, 2 vols. (Madrid, 1783).

Pedro José Parras es un hombre típico de la Ilustración. Aquí, sin embargo, vamos a limitarnos a destacar dos conceptos suyos eminentemente misionales. El primero se refiere a la prioridad que se debe dar a la evangelización. No se va a América sólo para ser fraile y vivir encerrado dentro de un convento; se debe ir sobre todo para convertir infieles: «Vuelvan otra vez las provincias a reconocer el ejercicio de las misiones por el fin más principal de su establecimiento en las provincias de América» (Gobierno 2,58). El segundo concepto versa sobre la necesidad y rigor del examen de idoneidad de los candidatos (Ibíd., pp.108-136). A este propósito escribe Pedro Borges: «Creo no equivocarme si afirmo que es el franciscano Pedro José Parras, ... el que con más lucidez ha desarrollado una teoría sobre la idoneidad requerida en el aspirante a las misiones». Traza sobre ello toda una teología misional. Se inspira en San Buenaventura, en San Juan de Capistrano y en los Capítulos de la Orden. Pero por la perfecta coincidencia temática se diría que Parras parece estar copiando, sin citarlo, a uno de los primeros teóricos de la evangelización, Juan Focher, también franciscano, ya mencionado.- [I. Vázquez, BAC maior 37].


PASCUAL DOMENECH, Francisca (1833-1903). Fundadora de la congregación de las Hermanas Franciscanas de la Inmaculada. La madre Francisca Pascual Domenech nació en Moncada (Valencia, España) el 13 de octubre de 1833, en el seno de una familia labradora humilde, cuya economía pronto tuvo que apoyar con su trabajo. Se empleó en una fábrica de hilado de seda en Valencia, a la que tenía que acudir diariamente junto con otras jóvenes de Moncada; a la dura jornada laboral se unía el doble recorrido a pie de los 7 Km que separan el pueblo de la capital. Así experimentó la dureza del trabajo y la marginación que sufría la mujer trabajadora. Francisca luchó por mejorar sus condiciones y las de sus compañeras, a las que ofreció la alternativa de residir en Valencia alquilando un piso para vivir de lunes a sábado. Pero intuyó que Dios la llamaba a la vida religiosa, por lo que acudió primero a las Religiosas Adoratrices y más tarde, ante la limitación que le suponía su propia situación económica, al Beaterio de Terciarias de San Francisco, existente en la calle Renglons (hoy, Arzobispo Mayoral) de Valencia desde antes del siglo XIII, en el que ingresó a los 30 años. Allí vivió consagrada a la oración y a la caridad, siguiendo la regla de los franciscanos seglares.

La experiencia de la misericordia de Dios adquirió para Francisca una fuerza especial. Sintió cómo el Señor se volcaba lleno de misericordia sobre ella, e intuyó que también ella debía volcarse sobre el hermano necesitado. Y la misericordia de Dios la llevó a abrir las puertas del Beaterio, a hacer realidad su proyecto de vida fraterna y a tratar de remediar las necesidades más apremiantes de su época. Así, el 27-II-1876 reformó el Beaterio y fundó la Congregación de Religiosas Terciarias Franciscanas de la Inmaculada, hoy Hermanas Franciscanas de la Inmaculada. El sueño de Francisca se concretaba en crear una fraternidad sencilla, alegre y solidaria, inserta en medio de la vida de los hombres y mujeres de su pueblo y de su tiempo, donde se cuidara la promoción y dignidad de la mujer obrera, el cuidado de la niñez creando "guarderías" para formar a las niñeras, cocinas económicas, escuelas dominicales y nocturnas, asilos-hospitales para ancianos y enfermos necesitados; los esfuerzos de las hermanas tenían que dirigirse de modo especial a la educación de niñas y señoritas, dando prioridad a las que no tenían recursos, y a la educación de niños y niñas sordomudos y de ciegos. Francisca Pascual murió el 26 de abril de 1903 en Moncada, en el noviciado que ella misma había fundado. A su muerte, dejaba establecida la Congregación en varias provincias españolas, con un total de 29 casas y más de doscientas hermanas.


PATROCINIO, la Monja de las Llagas (1811-1891). Concepcionista mística. Reformadora y fundadora de monasterios.


PECKHAM, Juan (1220/25-1290). Franciscano, teólogo y arzobispo. Nacido en Patcham (Sussex, Inglaterra) hacia 1225, Juan Peckham completa sus estudios iniciales en Oxford bajo la guía de Adán de Marsh, otro importante maestro inglés cuya vida y doctrina resultarán determinantes en su vocación franciscana. Tras haber concluido el estudio de las Artes en París, Juan enseña como maestro en la facultad de Artes de Oxford. Luego ingresa en la Orden de Hermanos Menores, entre 1250 y 1255; las vicisitudes de su vocación franciscana y, sobre todo, su alta concepción de la misma, fueron plasmadas por Peckham en un bellísimo opúsculo de carácter autobiográfico: Canticum pauperis pro dilecto. Enviado a París para el estudio de la teología, desde 1269 hasta 1271-1272 se desempeña como maestro regente del studium franciscano. En 1272 sucede al maestro franciscano Tomás Bungay en la cátedra de teología de Oxford, donde introduce la técnica de la disputa «quodlibetal», de uso en París. Fue elegido ministro provincial de Inglaterra en 1276 y llamado a Roma, entre 1277 y 1278, como lector del Sacro Palacio. Nicolás III lo nombra arzobispo de Canterbury en 1279. Muere en 1292. Entre sus obras está una Expositio super Regulam Fratrum Minorum, hasta hace poco atribuida a san Buenaventura. [C. M. Martínez Ruiz, Comentarios franciscanos al Padrenuestro, Salamanca, Ed. Sígueme, 2002, p. 43].

Juan Peckham (h. 1220-1292) fue discípulo de San Buenaventura en París, donde enseñó hacia 1270 y después en Oxford (1271-1275); además, fue lector de la Curia romana (1276-1279) y arzobispo de Cantorbery (1279-1292). Escribió numerosas obras de carácter filosófico-teológico y espiritual. Las Cartas que dirigió en 1284-1285 a la Universidad de Oxford, a sus autoridades académicas y al obispo de Lincoln contienen una descripción interesante y apasionada de la situación cultural de su tiempo, como asimismo sus prevenciones y críticas a las innovaciones tomistas. Ataca también con virulencia a Averroes y a los materialistas. Se vio envuelto en las duras polémicas que enfrentaron en las Universidades a los maestros seculares y a los mendicantes. Trata de defender la filosofía, pero critica aquella que cree que es falsa. La oposición de doctrinas es, en último término, la oposición entre franciscanos y dominicos, entre el agustinismo de los primeros y el aristotelismo de los segundos. El motivo de las críticas no es tanto de orden ontológico cuanto de carácter gnoseológico y antropológico. El problema de fondo está en saber si el hombre puede o no prescindir de la iluminación divina para conocer el hecho de la verdad. La voluntad prevalece sobre la razón, y la autodeterminación voluntaria, que caracteriza al hombre, no queda determinada por la acción causal del conocimiento, pues la voluntad es la facultad suprema del ser humano. [Cf. J. A. Merino, BAC-525].

Juan Peckham, minorita venerable, celoso arzobispo de Cantorbery de 1279 a 1292. La época y el lugar de su nacimiento se desconocen; su muerte ocurrió en Mortlake (1292), y fue enterrado en Cantorbery. Estudió en París, donde después ingresó en la Orden franciscana; posteriormente fue lector de teología en Oxford y en París, y, en 1276, nombrado provincial de Inglaterra. Fue asimismo «lector S. Palatii» en Roma, y luego el papa Nicolás III lo promovió a la sede primada de Cantorbery. Peckham brilló por lo humilde y piadoso, y como el discípulo más notable de san Buenaventura; asimismo representó al agustinismo contra el aristotelismo, y escribió más de 26 trabajos filosóficos, teológicos y ascéticos. Compuso también un Officium Ss. Trinitatis para el Breviario romano. [Enciclopedia de la Religión Católica].


PÉREZ-JORGE, Vicente (1906-1993). Franciscano, músico compositor y escritor. El P. Vicente Pérez-Jorge nació en Liria (Valencia, España) -la ciudad de la música- el 18-VIII-1906, de familia de músicos y de raigambre franciscana. A los doce años ingresó en el seminario franciscano de Benisa, donde estudió humanidades. Vistió el hábito franciscano e hizo el noviciado en el monasterio de Santo Espíritu del Monte (Gilet), donde emitió los votos temporales el 8-IX-1923. Cursados los estudios eclesiásticos, fue ordenado de sacerdote el 22-VI-1930. Completó sus estudios musicales con los maestros Ángel Mingote, Andrés Isasi y Miguel Asensi. Durante la guerra civil española (1936-1939), residió en el santuario franciscano de Aránzazu (Guipúzcoa), donde ya estrenó algunas obras. En 1939 se incorporó al colegio de los franciscanos de Onteniente y fundó varias entidades musicales. Terminó los estudios oficiales de música el año 1942 en el Conservatorio Superior de Valencia, y un año después se graduó en piano, obteniendo el título de "Maestro Compositor".

Compositor fecundo, poseía una técnica depurada y su inspiración era selecta y marcadamente original. Sus numerosas composiciones lo convirtieron en uno de los mejores autores de música religiosa del siglo XX: se contabilizan más de 500 títulos, de diversos géneros. Durante su estancia en Madrid fue profesor de la Escuela Superior de Música Sagrada. Amante y profundo conocedor del canto gregoriano, se inspiró en él para muchas de sus creaciones. Colaboró de forma regular en revistas como "Tesoro Sacro Musical" y "Melodías" de Madrid, "Psalterium" de Roma, y en otras. Su rica producción musical es mayormente de carácter religioso, pero también cultivó otros géneros musicales. Estas son algunas de sus obras: Misa Corpus Christi, Misa Mater Purissima, Misa festera, Poema sinfónico 'Inmaculada', Tríptico Avemariano, Salve Regina (varias), Cántico de David, Antología musical al servicio del Templo, Canciones populares valencianas, Tríptico folklórico valenciano, etc. Además de músico fue escritor: Historia de la Música en la Provincia Franciscana de Valencia; La Música en Onteniente; Acompañamiento gregoriano, etc.

Permaneció en Madrid, en el convento de San Francisco el Grande, de 1958 a 1972. Luego volvió al colegio "La Concepción" de Onteniente, y en esta ciudad fundó el Centro Musical "José Melchor Gomis", hoy Conservatorio Municipal, del que fue director y profesor. Falleció el 17 de julio de 1993 en el convento de Onteniente. [B. Agulló].


PÉREZ, Juan. Franciscano de La Rábida (Huelva), famoso por su relación con Cristóbal Colón y por la protección que le dispensó. Se ignoran los pormenores de su vida fuera de su contacto con el descubridor. Fue confesor de Isabel la Católica, quizá antes de 1478, en que ya lo era fray Hernando de Talavera. Entre 1485 y 1491 era guardián del convento de La Rábida; en la primera de esas fechas es cuando llegó Colón por primera vez al célebre cenobio. Fray Juan Pérez, que vio su aspecto y lengua extranjeros le acogió con hospitalidad, escuchó sus planes y le puso en relación con personas doctas en cosmografía: García Hernández y el padre Antonio de Marchena. Algunos historiadores colocan tales conversaciones en 1491, pero parece lo más probable que existió la visita al Monasterio en 1485, al venir Colón de Portugal. Quizá ya viniera recomendado al convento desde allí. Desde luego, no fue accidental la visita de Colón a La Rábida, sino que se debía a causas que le interesaban para sus proyectos. Conservó Colón gran simpatía por los religiosos que le habían atendido, Pérez y Marchena. Reaparece la figura de fray Juan Pérez, y de modo decisivo, en 1491. En este año, desalentado Colón por la pobreza y por no atendérsele, al estar absorbida la atención de los reyes por la conquista de Granada, pensó en irse a Francia, y se dirigió a La Rábida, donde se le mantuvo algún tiempo.

Pérez tomó con tal ardor la defensa de los planes de Colón que escribió a Isabel la Católica una carta tan eficaz, que a los catroce días recibió respuesta, en la que se le ordenaba comparecer en Santa Fe (Granada); marchó inmediatamente fray Juan Pérez y convenció a su antigua penitente para que aceptara los proyectos de Colón, que fue llamado muy pronto, esperándole el guardián en Santa Fe. Todo ello ocurrió antes de la rendición de Granada. Continuó fray Juan Pérez apoyando a Colón durante las arduas negociaciones sobre sus exigencias y fue quien en nombre suyo firmó las capitulaciones de Santa Fe. Regresó a Palos y estuvo presente a la lectura de la provisión real que ordenaba a la villa proporcionar dos carabelas. La resistencia que encontró Colón para su cumplimiento y para hallar tripulantes fue igualmente resuelta por fray Juan Pérez, que le puso en comunicación con Martín Alonso Pinzón, y la expedición se hizo factible. Con fray Juan Pérez se preparó espiritualmente Colón para su empresa, y con él se confesó antes de su partida. No es cierto que fray Juan Pérez le acompañara en su primer viaje, ni es tampoco seguro que lo hiciera en el segundo. Nada más se sabe de él, y a pesar de su trascendental intervención en el descubrimiento, después de realizado, desaparece su personalidad y cayó en el olvido. [R. Ezquerra DHE].


PETEIRO FREIRE, José Antonio (1936-2010). Franciscano, arzobispo de Tánger (Marruecos). Fray Antonio Peteiro Freire nació en Mezonzo, municipio de Vilasantar y provincia de Coruña (España), el 20-VII-1936. Ingresó en el seminario franciscano de Herbón en 1949. Vistió el hábito franciscano el 20-VIII-1954 e hizo el noviciado en el convento de San Francisco de Santiago. Allí emitió la profesión simple el 21-VIII-1955. Estudió filosofía en Ponteareas y Santiago, y teología en la Universidad Pontificia de Salamanca, donde se licenció en 1962. Ese mismo año, el 5 de agosto, se ordenó sacerdote. De 1962 a 1964 estudió pedagogía en Roma y de 1964 a 1966 amplió sus estudios de teología en Munich (Alemania). En 1967, en Lyon (Francia), presentó y defendió la tesis doctoral sobre el pecado y el hombre actual. Desde 1967 enseñó teología dogmática, primero en el Teologado Franciscano y, de 1969 a 1983, en el Centro de Estudios de la Iglesia en Santiago, hoy Instituto Teológico Compostelano. Durante varios cursos enseñó deontología médica en la Facultad de Medicina de la Universidad Compostelana.
En su provincia franciscana ejerció varios cargos. En 1971 fundó, junto con otros religiosos de la fraternidad franciscana de Santiago, el Centro Cultural Juan XXIII, obra de promoción social, y un albergue nocturno para transeúntes. Aquel mismo año fue nombrado miembro del Presbiterio de la Diócesis de Santiago. Fue uno de los promotores del Concilio Pastoral de Galicia, que se celebró de 1973 a 1979.

En 1983 fue nombrado arzobispo de Tánger, consagrado en la iglesia de San Francisco de Santiago el 24-IX-1983, con el lema episcopal In verbo tuo laxabo rete. Ejerció el servicio de pastor de la iglesia de Tánger hasta el año 2005 en que la enfermedad le obligó a dejar el cargo a disposición de la Santa Sede. Murió en Noya (Coruña) el 25-III-2010. Publicó artículos en varias revistas y libros como: Los religiosos en la evangelización de Galicia, en Confer 14 (1975) 709-736; Pecado y hombre actual, Estella 1973; Los religiosos en la Iglesia según san Buenaventura, en Verdad y Vida 32 (1974) 479-507; La vida en penitencia según san Francisco, en Verdad y Vida 41 (1983) 365-392; Cristianos y musulmanes, testigos del único Dios...; El diálogo islamo-cristiano veinte años después del Vaticano II... El P. Peteiro fue un hombre de Dios, hombre de la Iglesia, hombre de los pobres, hermano de todos, trabajador incansable, tenaz en la búsqueda del bien para los más necesitados, y llegó a la meta probado de mil maneras, bendecido y amado de cuantos le han conocido. [Santiago Agrelo].


PICCININI, Francisco (1930-1998). Franciscano, misionero en el Congo-Brazzaville. El P. Francesco Piccinini nació en Ascoli Piceno (Italia) el 5 de febrero de 1930. Muy joven abrazó la vida franciscana en la Provincia de las Marcas. Empezó el noviciado el 4-X-1945 e hizo la profesión temporal el 5-X-1946. Se ordenó de sacerdote el 26-VII-1953. Habida cuenta de su aptitud para el estudio, los superiores lo enviaron a la Universidad del Sagrado Corazón de Milán, en la que se doctoró en letras. De regreso en su provincia se dedicó a la enseñanza y al ministerio sagrado de la evangelización, la catequesis y la sacramentalización. Pero su vocación profunda era el ministerio misionero allá donde el Evangelio era poco conocido y la Iglesia apenas se había implantado. A principios de 1982 el gobierno de la Orden presentó el "Proyecto África Franciscana" que buscaba implantar la Orden en las naciones africanas de las que aún estaba ausente (cf. Sel Fran, 1982, 227ss; Acta OFM, 1982, 54-61). El P. Piccinini fue uno de los primeros franciscanos italianos que se ofreció para establecer una misión en el Congo-Brazzaville. Allí llegó con otros compañeros el 2 de diciembre de 1991. En un primer momento estuvieron en Owando estudiando la lengua de los nativos y acostumbrándose a vivir en aquel contexto tan ajeno al suyo de origen. Luego marcharon a Boundji, donde se encontraron aislados y con todo por hacer, y empezaron su apostolado directo con las gentes del lugar, en particular los niños, los enfermos, los pobres, los ancianos, cuantos sufrían. A todos atendía en casa el P. Francisco con paciencia y amor tanto en las cosas materiales como en las espirituales. A la vez formaba a los jóvenes que aspiraban a la vida franciscana. Cuando ya tenían la casa misión bastante acomodada, contrajo la malaria que, al agravarse, obligó a hospitalizarlo en Pointe Noire (Congo-Brazzaville), donde falleció el 25 de enero de 1998. [Cf. Acta OFM, 1998, 149ss].


PICCIRILLO, Michele (1944-2008). Franciscano, arqueólogo. El P. Michele Piccirillo dedicó su vida a Tierra Santa, al estudio, a la investigación arqueológica y a la enseñanza. Nació en Casanova di Carinola (Caserta, Italia) el 18 de noviembre de 1944; a los 11 años entró en el Colegio Seráfico de la Custodia de TS en Roma, y a los 16 marchó a TS donde hizo el noviciado y profesó. El 5-VII-1969 recibió la ordenación sacerdotal. En Roma, el año 1970 se licenció en teología en el Pontificio Ateneo Antonianum, en 1973 en Sagrada Escritura en el Instituto Bíblico, y en 1975 se doctoró en filosofía y letras, sección de arqueología, en la universidad "La Sapienza". A partir del curso 1974-75 residió en Jerusalén, en el convento de la Flagelación, sede del Instituto Bíblico Franciscano, dedicado a la enseñanza, a la investigación arqueológica y a las publicaciones científicas y divulgativas. De 1990 a 2000 fue también profesor invitado de palestinología en el Instituto Bíblico di Roma. Su capacidad personal y profesional y su eficacia en los diversos campos en que trabajó, le merecieron la estima de los superiores eclesiásticos y de las autoridades civiles, así como de las instituciones de estudio e investigación de Oriente Medio, Europa y América. El Señor le había concedido "la gracia de trabajar" (2 R 5,1), y trabajó incansablemente, incluso con sus manos, como arqueólogo y restaurador de mosaicos y de ruinas antiguas.

El Monte Nebo con el Memorial de Moisés y Jordania con su inestimable patrimonio de mosaicos constituyen el centro principal de los trabajos del P. Piccirillo. Con sus excavaciones sacó a la luz mosaicos y restos de edificaciones antiguas. Le cupo en suerte acompañar a Juan Pablo II cuando, en su peregrinación a Tierra Santa el año 2000, subió al Monte Nebo para venerar a Moisés y para contemplar como él las estepas de Moab, el valle del Jordán, el mar Muerto, el oasis de Jericó. El P. Piccirillo vivió con dignidad y orgullo su condición de franciscano de TS, a la que amaba y cuyos santuarios estimaba como monumentos históricos a la vez que lugares de oración. Enriqueció con sus aportaciones la tradición cultural franciscana de aquellas tierras, profundizando en ella y dándola a conocer. Su nombre, como el de sus predecesores y maestros en el Instituto Bíblico Franciscano S. Saller, B. Bagatti, V. Corbo, permanecerá entre los arqueólogos insignes de Oriente Medio. Quería que su último libro, La Nuova Gerusalemme, testimoniase el amor de los franciscanos a los nativos y a los peregrinos de TS. Además, concebía su trabajo como una aportación a la paz en la región. Murió en Livorno (Italia) el 26 de octubre de 2008. [Cf. Acta OFM, 2008, 531ss].


PIJOAN I CLUET, Josep (1913-1996). Franciscano, miembro de la Pontificia Academia Mariológica Internacional. El P. Josep Pijoan i Cluet nació en el pueblo de Seró, ayuntamiento de Artesa de Segre (Lérida, España), el 24 de noviembre de 1913. Pronto vistió el hábito franciscano en la provincia de San Salvador de Horta, de Cataluña. Estudió la filosofía y parte de la teología en el seminario franciscano de Berga (Barcelona). Después, a causa de la inseguridad política española, cursó el resto de la teología en Diano Castello (Liguria, Italia) y en el Pontificio Ateneo Antoniano de Roma, donde los terminó, y luego cursó estudios superiores de teología en el mismo Antonianum. Fruto de estos estudios fue el libro: La liturgia bautismal en la España visigótica. También escribió después otras obras entre las que destaca: Juan Duns Escoto, Maestro de amor y Doctor de María, que recoge sus colaboraciones en los diversos congresos teológicos y mariológicos en que participó. Ferviente escotista, estudió y difundió por doquier la doctrina del Maestro. Asistió a la declaración del culto público a San Juan Duns Escoto (como le gustaba decir a él) que proclamó el papa Juan Pablo II, en la basílica de San Pedro, en Roma, el 20 de marzo de 1993. Colaboró personalmente con el P. Carlos Balic, de quién se consideraba amigo y hermano. Estudió periodismo en Madrid y Barcelona. Fue director de las revistas de su provincia franciscana: El Cordó de Sant Antoni y Revista Franciscana. Ejerció de profesor de teología, y desempeñó cargos importantes entre sus hermanos. Fomentó la vida y cultura franciscana entre los religiosos y el pueblo cristiano, con el Instituto Franciscano de Apostolado y Cultura, en Barcelona, y la creación del Colegio de San Buenaventura, en la ciudad de Vilanova i la Geltrú. Murió en Barcelona el 27 de diciembre de 1996, a los 83 años de edad, 68 de profesión religiosa y 59 de sacerdocio. [Cf. Acta OFM, 1997, 145].


PINEDA, Juan de (1513?-1593?). Franciscano, predicador popular, muy erudito, uno de los escritores de su tiempo más ricos en lenguaje, llamado «archimillonario del idioma castellano», que usó más de 16.000 palabras distintas en un solo libro, Autoridad de la Lengua (Real Academia Española). De la trayectoria de su vida tenemos pocos datos seguros. Nació en Madrigal de las Altas Torres o en Medina del Campo (Valladolid) a principios del siglo XVI, y murió en esta última ciudad a finales del mismo siglo. Estudió Artes con los franciscanos de Arévalo, y luego pasó a la Universidad de Salamanca, donde se graduó de bachiller en Filosofía en 1540. Hacia 1544, tomó el hábito en San Francisco de Salamanca, perteneciente a la Provincia de Santiago.

Ordenado de sacerdote, se entregó al apostolado de la predicación, en el que consiguió gran provecho para los fieles de Castilla y mucho prestigio para sí mismo; esto le ocasionó dificultades con sus compañeros y roces con los superiores, por lo que decidió abandonar la predicación y entregarse a la pluma. También en la nueva forma de apostolado tuvo contrarios y parece que fue acusado a la Inquisición, en vista de lo cual, hacia 1570, determinó pasarse, con permiso de los superiores, a la Provincia de la Concepción. Residió bastante tiempo en el convento de San Francisco de Valladolid. Para seguir de cerca la edición de sus obras, en 1574 se encontraba de nuevo en Salamanca, luego marchó a Zaragoza donde permaneció un par de años, y una vez más estuvo en Salamanca en los años 1588 y 1589.

De las obras de Fr. Juan de Pineda cabe destacar: Libro de la vida y excelencias maravillosas del glorioso S. Juan Bautista, Salamanca 1574; en aquel tiempo, unos sentían predilección por S. Juan Evangelista y otros por S. Juan Bautista; entre los primeros estaba Diego de Estella, entre los segundos nuestro autor. Monarquía eclesiástica, Zaragoza 1576 y Salamanca 1588; quiere ser una historia universal. Diálogos familiares de la Agricultura Cristiana, Salamanca 1589; es un monumento a la lengua castellana, a la gracia literaria y a la espiritualidad. En efecto, habla de todo lo divino y lo humano, con innumerables citas y un saber erudito y enciclopédico. Viene a ser un comentario popular de carácter filosófico-teológico hecho al hilo de los distintos objetos, instrumentos y temas agrícolas que va presentando, proponiendo así una reflexión cristiana sobre el mundo. Consta de 35 Diálogos, el vigésimo octavo de los cuales contiene una hermosa Declaración del Pater noster.


PLLUMI, Zef (1924-2007). Franciscano albanés. Fr. Zef (José) Pllumi nació el 7-IV-1924 en Mali i Rrencit (Albania). Ingresó de niño en el seminario franciscano de Scutari, en 1940 comenzó en noviciado en Troshan y el 4-X-1941 emitió la profesión temporal. Cursó los estudios de teología en el convento de San Francisco de Scutari y durante los años 1943-1944 colaboró en la publicación de la revista "Hylli i Drites" (Stella Matutina), a la vez que era secretario personal del ministro provincial, Fr. Mati Prendushi. El 2-II-1946 hizo la profesión solemne en el convento de San Francisco de Gjuhadol Scutari, y aquel mismo año fue ordenado diácono. Al celo y entusiasmo de Fr. Zef por el trabajo en la viña del Señor se contrapuso la ideología marxista, que pretendió erradicar en Albania todo cuanto se refería al cristianismo. De hecho, en 1946 se prohibieron todas las actividades religiosas y, por ejemplo, el convento de Gjuhadol lo trasformaron, de lugar de fe, esperanza y amor, en cárcel, donde los suplicios y las torturas llegaron más allá de todo límite imaginable. Fr. Zef, junto con otros clérigos, fue arrestado el 14-XII- 1946 y condenado por un tribunal militar, a principios de 1948, a tres años de cárcel, que cumplió en Scutari, Beden di Kavaja y Orman-Pojan de Maliq. Durante este primer arresto, como cuenta él mismo en sus escritos, sufrió mucho, lo tuvieron atado días enteros a la escalera del convento de Gjuhadol, pero se mantuvo fiel a Cristo. Cuando salió de la cárcel, volvió al convento de Arra e Madhe (Scutari).

En 1956 recibió la ordenación sacerdotal y a partir de entonces y durante 12 años ejerció el ministerio sacerdotal en Dukagjin, a pesar de las dificultades creadas por el régimen comunista. En 1967 fue arrestado de nuevo y pasó 23 años en diversas cárceles y campos de concentración, soportando las más terribles torturas y sufriendo varias enfermedades. Pero al fin llegó la libertad y Fr. Zef salió de la cárcel el 11-IV-1989. Los años de prisión y los sufrimientos no le apagaron el fervor y entusiasmo; después de su liberación, enseguida reanudó su ministerio sacerdotal como párroco de la iglesia de San Antonio en Tirana y como predicador del Evangelio, procurando coordinar fe y cultura para hacer crecer humana y espiritualmente al pueblo albanés. Para ello emprendió múltiples actividades, publicó revistas y libros y recuperó bibliotecas. Además, promovió acciones sociales en favor del pueblo. Por todo ello, en 2006, el presidente de la República le concedió la condecoración "El Honor de la Patria". Aquel mismo año, el ministro de cultura de Albania le concedió el premio literario "Pluma de oro". Cuando empeoró gravemente su salud, fue internado en el Policlínico A. Gemelli de Roma, donde murió el 25-IX-2007. [Cf. Acta OFM, 2008, 181s].


POGGIO BUSTONE, en el Valle de Rieti. Páginas sobre este y otros Santuarios.


PORCIÚNCULA o SANTA MARÍA DE LOS ÁNGELES (Asís). Varias páginas sobre el Santuario y la Basílica, lugar predilecto de san Francisco y donde murió.


PRIVILEGIO DE LA POBREZA (Privilegium paupertatis). Provilegio concedido por los papas Inocencio III y Gregorio IX a santa Clara y a sus hermanas, por el que nadie podía obligarlas a recibir posesiones. Véase el texto y comentarios en los trabajos de E. Grau, C. Koser, etc.


QUAGLIA, Armando (1912-2002). Franciscano, autor especialista en la Regla de san Francisco. El P. Armando Quaglia nació en Controguerra (Abruzzo, Italia) el 2-II-1912. Vistió el hábito franciscano el 8-IX-1927, profesó el 9-IX-1928 y se ordenó de sacerdote el 14-VII-1935. Destacó por su aguda inteligencia y su disposición para ayudar a los menos dotados. Pronto lo enviaron Milán para estudiar lenguas modernas en la Universidad Católica; se doctoró en 1941 con una tesis memorable sobre la Regla franciscana, que será el tema fundamental de su vida. Después trabajó en su Provincia siempre como maestro y profesor de los clérigos. Destacó también en el cuerpo de docentes por su capacidad intelectual y por sus dotes humanas y religiosas. Los cursos 1947-49 estuvo en Nápoles como maestro y profesor. Volvió luego a sus tareas en la Provincia. Lo eligieron superior provincial (1951-54). Supo armonizar la ejemplaridad, la bondad y la rectitud. Después fue maestro de estudiantes en el Colegio San Antonio de Roma (1957-60) y profesor de espiritualidad franciscana en Grottaferrata (1967-69). Una vez más en su Provincia, desempeñó diversos cargos y siguió trabajando en el campo de la formación como maestro, padre espiritual, confesor, profesor de materias relacionadas con la historia y espiritualidad franciscana. A partir de 1993 estuvo en Jesi (Marcas) y continuó sus tareas, siendo custodio y testigo de la fidelidad a la vocación franciscana. Y allí murió el 18-XI-2002.

El P. Quaglia fue un hombre que estuvo siempre a disposición de la Provincia y de la Orden, en todo momento y circunstancia, en lo fácil y en lo difícil, comprendido o incomprendido, aunque siempre estimado. Como religioso fue extremadamente pobre de espíritu, sencillo como un niño y sabio como un anciano. Para la gente era el confesor y director sabio y prudente, asistente de varias fraternidades de la Orden Franciscana Seglar, predicador de ejercicios espirituales y retiros; para las religiosas, el padre confidente y el maestro de vida. Al mismo tiempo fue un estudioso profundo que enriqueció la cultura franciscana y, sobre todo, el conocimiento y comprensión de la Regla. Publicó un centenar de artículos y una decena de libros. Entre ellos: su tesis L'originalità della regola francescana (1943), Origine e sviluppo della Regola francescana (1948), La logica dell'amore (1957), Studi su i Fioretti di S. Francesco (1977), Storiografia e storia della regola francescana (1985), La Regola Francescana. Lettura storico-esegetica (1987), San Benedetto e San Francesco. Due Regole a confronto (1990), La vera genesi della Regola francescana (2002). [Cf. Acta OFM, 2002, 391-3].


QUINTANA, José de la (1773-1862). José de la Quintana, franciscano, insigne educador de muchas generaciones de niños argentinos, nació el 4 de febrero de 1773 en el pequeño y hermoso pueblo de Santelices, provincia de Vizcaya (España). A los ocho años quedó huérfano de padre, por lo que se trasladó a Portugalete a fin de recibir una adecuada instrucción. En 1789 se embarcó para Buenos Aires, donde se dedicó al comercio; pero, habiendo enfermado gravemente, decidió abandonar el mundo, vistiendo el hábito franciscano en el convento de San Francisco de la misma ciudad, en la humilde condición de hermano lego. Hecha la profesión religiosa, su Provincial, el P. Barrientos, lo envió, en 1797, como preceptor, a la escuela que los franciscanos tenían en Corrientes, y allí se dedicó a la educación hasta el año 1854, en que pidió su retiro, que le fue concedido por la Autoridad civil con una nota, de fecha 12 de agosto del mismo año, en que lo declaraba Benemérito preceptor de instrucción primaria. Murió el 6 de abril de 1862. El 12 de octubre de 1920, se descubrió en el atrio de la Basílica de San Francisco de Buenos Aires, una placa de bronce en la que aparece la simpática figura de Fr. José con la de un niño que tiene en sus manos un libro abierto. Al pie lleva esta inscripción: A Fray José de la Quintana, maestro benemérito de Corrientes durante 57 años, el reconocimiento de los maestros argentinos. [Cf. AIA 15 (1921) 121].


QUINTAVAL, Bernardo de. Compañero de san Francisco.


QUIÑONES, Francisco de (1475-1540). Franciscano, General de la Orden y Cardenal de la Iglesia.

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