DIRECTORIO FRANCISCANO
ENCICLOPEDIA FRANCISCANA

PEQUEÑA ENCICLOPEDIA FRANCISCANA

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YORK, Tomás de (-1260?). Pensador franciscano inglés, filósofo y teólogo, que nació en York en fecha que desconocemos y al parecer murió allí mismo hacia el año 1260. Tomás de York fue discípulo de Roberto Grosseteste en Oxford, al igual que Adán de Marsh y Rogerio Bacon, y continuó su tradición filosófico-científica. Enseñó en Oxford entre 1253 y 1256, y después en Cambridge. Escribió un opúsculo titulado Manus quae contra Omnipotentem, en el que defiende a los mendicantes contra los ataques de Guillermo de Saint Amour y de cuantos rechazaban la práctica de la pobreza absoluta en el seguimiento de Cristo. También, la Comparatio sensibilium, que trata de elevar la mente a Dios a través del estudio de la creación, así como Sermones y Cartas.

Pero su mejor obra es el Sapientiale, aún inédita, a la que Longpré ha calificado como la primera Suma metafísica del siglo XIII, intento de síntesis del saber griego con la sabiduría cristiana, y Grabmann como «La primera metafísica original de la alta escolástica, construida sobre base aristotélica». El Sapientiale es un importante tratado de metafísica basado en la filosofía aristotélica, pero teniendo en cuenta los comentarios árabes de Al-Farabi, Avicena y Averroes, como asimismo los de los judíos Avicebrón y de Maimónides. También se sirve de Cicerón, san Agustín, Boecio y san Anselmo, y de autores posteriores como Nicolás de Amiens, Guillermo de Alvernia, etc. Tomás de York fue una mente muy abierta y receptiva a las corrientes filosóficas más diversas, que trata de aunar en una síntesis personal. [Cf. J. A. Merino, BAC-525].


ZAMORA, Francisco (1508-1571). Franciscano (OFM), sacerdote, Ministro general de la Orden. Nació en Cuenca (España) hacia 1508. A los 16 años ingresó en la Orden, en la Provincia de Cartagena, de la que fue lector de teología y Ministro provincial. En 1553 fue elegido en Salamanca Procurador general de la Orden, cargo que desempeñó hasta que, en el Capítulo de 1559, celebrado en L'Aquila, fue elegido Ministro general. En este capítulo se elevaron a la categoría de provincia las custodias de Aragón, Valencia y Cataluña. Ya antes los superiores le habían encomendado diversas misiones en Alemania e Inglaterra, y, apenas elegido Ministro general, Paulo IV lo mandó como Legado suyo ante Felipe II. El año 1560 presidió el Capítulo provincial de la Inmaculada Concepción, en España. Al año siguiente marchó a Alemania para componer las controversias doctrinales entre sus frailes y Bayo, lo que consiguió.

El P. Francisco Zamora participó en el Concilio de Trento desde el 9 de febrero de 1562 hasta su conclusión, pero estuvo ausente en repetidas ocasiones para atender a sus obligaciones en la Orden. Estando en Trento concibió la idea de editar las obras de san Buenaventura, trabajo en el que cooperó personalmente no poco. En 1562 aparecieron en Venecia, editados en la imprenta de Francisco Sansovino, bajo la dirección de Julio Urceano, los comentarios a los cuatro libros de las sentencias, y en 1564 los opúsculos teológicos, también en Venecia, en la imprenta de Domingo Nicolino, probablemente revisados por el mismo Zamora. En 1565 regresó a España para asistir al Capítulo general que se iba a celebrar en Valladolid, en el que dejó el generalato y fue elegido Definidor; desde entonces, al parecer, se retiró de la vida pública. Finalmente, cuando se dirigía a Roma para participar en el Capítulo general de 1571, murió en Piombino (Livorno). Apenas publicó nada y sólo se conservan algunos manuscritos suyos.


ZAPATA DE CÁRDENAS, Luis (1510-1590). Franciscano, misionero, arzobispo. Nació en Llerena (Badajoz) hacia 1510, hijo de familia noble. En su juventud se enroló en el ejército imperial de Carlos V, fue maestre de campo en Alemania y en Flandes, caballero de Alcántara, y vistió el hábito franciscano en el convento de Hornachos (Badajoz), perteneciente a la Provincia de San Miguel, a la edad de más de cuarenta años. Después de ejercer de guardián en varios conventos de su Provincia, en 1560 fue nombrado Comisario general del Perú, adonde se dirigió en 1561 con una expedición misionera de 51 franciscanos, y donde permaneció hasta 1566. Este año regresó a España y fue elegido Ministro provincial de la de San Miguel, lo que le llevó a implicarse en los movimientos de reforma que vivían los franciscanos de España y en los problemas entre las diversas tendencias de los mismos.

A raíz de su regreso a España y de su elevación al provincialato, el P. Luis Zapata de Cárdenas fue presentado para la sede episcopal de Cartagena de Indias (Colombia); pero permaneció los tres años de su mandato al frente de la Provincia, y antes de abandonar España para tomar posesión de su diócesis, en 1570 fue trasladado a la sede arzobispal colombiana de Santa Fe de Bogotá, de la que resultó ser el segundo arzobispo y de la que tomó posesión en 1573. Al igual que anteriormente en su calidad de comisario general y de ministro provincial, como arzobispo se distinguió también por su celo de la disciplina eclesiástica; purificó y luego organizó de manera sistemática las doctrinas, construyó la catedral, edificó un colegio para la formación de los jóvenes y demostró viva preocupación por el bien espiritual y temporal de los indios, como personas y como cristianos, para cuya enseñanza redactó, además, un amplio Catecismo (1576) o sistema de educación civil y cristiana. Como arzobispo metropolitano convocó un concilio provincial para 1583, pero apenas pudo comenzarlo debido a la oposición de la Real Audiencia. Fue uno de los grandes obispos de Colombia, que dejó un grato recuerdo. Murió en Bogotá el 24 de enero de 1590. La obra del P. Luis: Primer catecismo de Santa Fe de Bogotá. Manual de pastoral diocesano del siglo XVI, ha sido transcrito e introducido en una edición reciente, Bogotá 1988.


ZAVALLONI, Roberto (1920-2008). Franciscano, especialista en psicopedagogía. El P. Roberto Zavalloni nació el 25-V-1920 en Cervia (Emilia-Romaña, Italia). Hizo la profesión temporal el 17-VIII-1936 en la provincia franciscana de Bolonia. Recibió la ordenación sacerdotal el 19-VI-1943. De 1945 a 1948 estudió filosofía en el Pontificio Ateneo Antonianum de Roma y a la vez, 1946-48, cursó el bienio de estudios sociales en la Universidad Lateranense. Completó sus estudios filosóficos en la Universidad Católica de Lovaina, en la que obtuvo, en 1952, la licenciatura en pedagogía aplicada. Al año siguiente, contando con una bolsa de estudios, se especializó en psicología clínica y psicología educativa en universidades de USA; en 1962 conseguiría una segunda bolsa de estudios para hacer trabajos de investigación en universidades de California y Canadá. De 1954 a 1958 fue asistente del P. Gemelli en el Instituto de Psicología de la Universidad Católica del Sagrado Corazón en Milán. En 1959, después de la muerte del P. Gemelli, comenzó a trabajar como consultor en la S. C. para las Causas de los Santos. También en 1959 lo llamaron a ejercer la docencia en psicología en la universidad "La Sapienza" de Roma, en la que luego desempeñó altos cargos en el ámbito de su especialidad. Desde 1952 enseñó psicología experimental en el Antonianum, del que fue rector magnífico de 1969 a 1975. Desde el curso 1958-59 se encargó de la enseñanza de la psicología pastoral en la Universidad Lateranense. Por otra parte, fue miembro efectivo de diversas asociaciones científicas, educativas y filantrópicas. En 1960 recibió el nombramiento de consultor para la preparación del Concilio Vaticano II, y participó como experto en los trabajos de la Congregación para la Educación Católica hasta los años noventa. También colaboró activamente con la S. C. para los Religiosos como experto en problemas psicológicos. Las aportaciones del P. Zavalloni a la psicopedagogía han sido importantes no sólo para la Iglesia sino también para la sociedad civil, especialmente en Italia, como han reconocido sus autoridades. En 1996 dejó Roma y volvió a su Provincia, donde aún trabajó profundizando y sintetizando sus estudios y publicando libros. Murió en Bolonia el 15 de octubre de 2008.

Su producción literaria es amplia y comprende: 36 libros autónomos, otros 29 en colaboración, y más de 200 artículos. Entre los traducidos al español: Educación y personalidad, Madrid, Razón y Fe, 1958; La libertad personal, Madrid, Razón y Fe, 1959; La psicología clínica en la educación, Alcoy, Marfil, 1958; Psicología pastoral, Madrid, Studium, 1967; Psicopedagogía de las vocaciones, Barcelona, Herder, 1969; Introducción a la pedagogía especial, Barcelona, Herder, 1973; La personalidad en perspectiva social, Barcelona, Herder, 1977; Orientar para educar, Barcelona, Herder, 1981; Educarse en la personalidad, Caracas, Paulinas, 1990; Psicología de la esperanza, Madrid, San Pablo, 1993. Véase en M. Parente, Educazione e promozione umana. Ricerca e pensiero di R. Zavalloni, en Antonianum 73 (1998) 631-678, el elenco de los escritos del P. Zavalloni y un estudio sobre las líneas fundamentales de su investigación y pensamiento articuladas en torno a los temas: concepción personalista del hombre, de la psicología a la pedagogía especial, el counseling en la acción formativa, contribución a la acción de recuperación, instrucción programada, tecnología para el handicap, formación profesional de los docentes, psicopedagogía moral y religiosa, contribución a la pedagogía franciscana.

El P. Zavalloni, sin perjuicio de lo anteriormente dicho, será recordado sobre todo como uno de los religiosos que mejor ha sabido combinar el rigor científico en sus investigaciones y la simplicidad y bondad franciscana en el trato humano con colegas y estudiantes. Se distinguió por su extraordinaria capacidad para el estudio, el debate científico, el empeño constante en la enseñanza y la publicación de obras científicas y de divulgación. Era una persona reservada, sencilla, humilde, acogedora, dotada de una mirada inteligente y comprensiva. Respondió con generosidad a la llamada del Señor y con su vida dio testimonio de cómo poner al servicio del hombre los talentos recibidos de Dios. Como verdadero franciscano, dedicó su vida a los otros, viviendo con extrema seriedad, como quería san Francisco, el don del trabajo. Fue más un maestro de vida que un enseñante, dispensó con generosidad su saber y formó enteras generaciones de estudiantes en el Lateranense, el Antonianum y "La Sapienza" de Roma. De esa manera, llevó el espíritu de san Francisco al mundo científico y académico, a la vez que servía a la Iglesia ofreciéndole su competencia como experto y consultor en las congregaciones de las Causas de los Santos, de la Educación Católica y de los Religiosos. De modo particular hay que destacar su gran contribución en el ámbito de la formación franciscana, de la que fue uno de sus grandes mentores. [Cf. Acta OFM, 2008, 528ss].


ZUMÁRRAGA, Juan de (-1548). Franciscano, misionero en América, primer arzobispo de México.

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